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4 mar 2013

novelas de Demi lovato cap #2

CAPITULO 2


-Tus debes saber la respuesta a mi pregunta- me dijo el Sr Bunner. -Acerca de los titanes? Acerca de la vida real. Y como tus estudios son aplicables. Oh. Lo que has aprendido de mi- dijo -Es de vital importancia. Espero que lo trates como tal. Voy a aceptar solo lo mejor de ti ___ ___-


El Sr Bunner esperaba que yo fuera tan buena como todos los demás, a pesar de que tengo dislexia y el trastorno por déficit de atención y nunca había pasado por encima de una C en mi vida. No, el no esperaba que fuera igual de buena, el esperaba que yo fuera la mejor. Y yo no podía aprender todos los nombres y los hechos y mucho menos con perfecta ortografía. Murmure algo acerca de esforzarme más, mientras que el Sr Bunner echaba una larga y triste mirada a la estela, como si hubiera estado en el funeral de esa niña. Me dijo que me fuera a comer.
 La clase estaba reunida. En el cielo, una gran tormenta se estaba formando, con nubes más negras de lo que nunca había visto en la ciudad. Me imagine que tal vez fuera por el calentamiento global o algo, porque el tiempo en toda la Navidad, había sido extraño. Habíamos tenido grandes tormentas de nieve, inundaciones, incendios forestales por rayos. No me habría sorprendido si se tratara de un huracán en formación. Nadie mas parecía darse cuenta. Algunos de los chicos le tiraban a las palomas trozos de galletas. Lincy estaba tratando de robar algo del bolso de una señora y por supuesto la Sra. Dods no veía nada.
Yo me senté en el borde de la fuente, lejos de los demás. Bunner, me gustaría que se olvidara de mí a veces. Quiero decir, no soy un genio. Observando la quinta avenida y pensé en el apartamento de mi tía, en la parte alta de la ciudad. No la había visto desde navidad. Yo quería coger un taxi y volver a casa. Que me abrazara y se alegrara de verme, pero seria decepcionante también. Ella me mandaría de vuelta a san diego, recordándome que tenía que esforzarme más, incluso si esta era mi sexta escuela en seis años y que probablemente iba a ser expulsado de nuevo. Yo no podía estar ahí de pie mirándome ella con esa cara triste.
El Sr Bunner puso su silla de ruedas en la parte baja de la rampa para minusválidos. Comía apio, mientras leía una novela de bolsillo. Una sombrilla roja sobresalía de la parte posterior de la silla, haciendo que pareciera una mesa de café motorizada.
 Estaba apunto de desenvolver mi sándwich cuando Lincy apareció delante mío con sus feas amigas, supongo que se había cansado de robar a los turistas y hiso caer su almuerza en mi regazo.
-Uy!- Ella me sonrió con los dientes torcidos. Sus pecas eran de color naranja , como si alguien se pintara la cara con Cheetos liquido. Trate de mantener la calma. El consejero de la escuela me había dicho un millón de veces, ' cuenta hasta diez, controla tu temperamento.' Pero yo estaba tan loca con la mente en blanco. Una ola rugió en mis oídos. No recuerdo tocarla, pero lo siguiente que supe es que Lincy estaba sentada de culo en la fuente, gritando. -___ me empujo!-
No sabia de que estaban hablando. Todo lo que sabía era que estaba en problemas de nuevo. Tan pronto como la Sra. Dods estuvo segura de que la pobre Lincy estaba bien, prometiéndole conseguirle una camiseta nueva en la tienda de regalos del museo etc., etc., la Sra. Dods se volvió contra mí. Hubo un incendio triunfal en sus ojos, como si hubiera hecho algo que había estado esperando todo el semestre.
-Ahora , cariño. – Dijo, mirando extrañada a mi ojo derecho.
--Ya lo se—murmure - Un mes borrando libros-
-Ven conmigo- dijo la Sra. Dods.
Lincy sonrió.
 Le di mi mirada de Nos-veremos-mas-tarde. Entonces me volví para hacerle frente a la señora Dods, pero ella no estaba allí. Estaba de pie en la entrada del museo , en la parte superior de la escalera , gesticulando impaciente para que fuera. Como había llegado allí tan rápido? Tengo momentos que mi cerebro se queda dormido o algo y la siguiente cosa que se es que me he perdido algo, como si una pieza de un puzle cayera del universo y me dejara mirando un lugar en blanco detrás de ella. El consejero de la escuela me dijo que era parte de la ADHD, mi cerebro malinterpretaba las cosas.
Yo no estaba tan seguro. Fui detrás de la Sra. Dods. A mitad de los escalones. -Bueno- pensé. Me va ha hacer comprar una camisa nueva para Nancy en la tienda de regalos. Pero al parecer , ese no era el plan. La seguí por el museo. Cuando finalmente la alcance, estábamos de vuelta en Grecia y la sección romana. Excepto por nosotros, la galería estaba vacía.
La Sra. Dods estaba de pie con los brazos cruzados delante de un gran friso de mármol de los dioses griegos. Estaba haciendo un ruido extraño con la garganta , como gruñendo. Incluso sin el ruido ya estaba nervioso. Es raro estar a solas con un profesor, especialmente la Sra. Dods. Algo sobre la forma en que miraba el friso , como si quisiera pulverizarlo...
Nos estas dando problemas cariño. Dijo.
Hice lo seguro. Le dije: -si señora-
 Ella tiro de las mangas de su chaqueta de cuero. Jajá pero al fin apareciste! Te hemos estado buscando!
La mirada en sus ojos iba más allá de la locura. Era malvada.
Ella es maestra pensé con nerviosismo. No es que vaya a hacerme daño.
-Yo...yo- me esforzare mas- que dijo?
Un trueno sacudió el edificio.
-Nosotros no somos tontos,___ __ -. Dijo la Sra. Dods. -Era solo cuestión de tiempo que te descubrieras, ven con nosotros y sufrirás menos- No sabia de que hablaba.
-Y bien?- pregunto ella.
-Señora, yo no.. -
Se acabo el tiempo- dijo entre dientes.

Entonces, sucedió la cosa mas extraña. Sus ojos empezaron a brillar como brasas de barbacoa. Sus dedos se estiraron convirtiéndose en garras. Su chaqueta se fundió en grandes alas de cuero. Ella no era humana. Era una bruja arrugada con alas de murciélago y garras, y una boca llena de colmillos amarillos, apunto de comerme. Luego las cosas se pusieron aun mas extrañas.
El Sr bunner que había estado frente al museo un minuto antes en su silla de ruedas, estaba en la entrada de la galería con una pluma en la mano.
-Eh , ___!- grito , tirando la pluma al aire..
La Sra. Dods, se abalanzo sobre mí.
Con un grito, la esquive y sentí las garras rozando el aire junto a mi oído. Cogí el bolígrafo en el aire, pero cuando llego a mi mano, ya no era una pluma. Era una espada la espada del Sr Bunner que siempre utilizaba en el torneo. La Sra. Dods se volvió hacia mí con una mirada asesina en sus ojos. Mis rodillas parecían de gelatina. Me temblaban las manos tanto que casi dejo caer la espada.
-Muere , cariño! -Y voló directamente hacia mí.
Absoluto terror corrió por mi cuerpo. Hice lo único que llego de forma natural: blandí la espada. La hoja de metal toco su hombro y paso limpia a través de su cuerpo como si fuera de agua. Hisos! La Sra. Dods fue un castillo de arena en un momento. Ella estallo en polvo amarillo, se vaporizo en el terreno, sin dejar nada, pero con olor a azufre y un grito de muerte y un enfriamiento en el aire, como si esos dos ojos brillantes siguieran mirándome. Estaba solo. Había un bolígrafo en la mano. El Sr bunner, no estaba allí. No había nadie más que yo.

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